VIVIENDA TUTELADA PARA LA PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL

 

Disponer de una vivienda digna y estable constituye una necesidad básica y esencial para cualquier ciudadano/a  y en especial personas con diversidad funcional, que tienen muchas más dificultades para mantener una vida autónoma e independiente. Esto se agrava en el caso del ámbito de la Salud Mental debido a que hay pocos recursos de rehabilitación, sobre todo en nuestra comarca, por lo que es más difícil mantenerse en el domicilio familiar, prácticamente sin apoyos.

En una vivienda tutelada no solo se pretende ofrecer una respuesta al problema de vivienda, sino mejorar la autonomía e independencia de los usuarios y usuarias de las mismas, facilitándoles la posibilidad de desempeñar roles sociales valorados que promuevan su integración comunitaria. Del mismo modo se presenta como un soporte básico de socialización que permita fomentar la adquisición de habilidades y competencias sociales, dirigidas a la consecución de una vida autónoma, fortaleciendo la personalidad propia del usuario/a y apoyando la adquisición de recursos económicos básicos, como medidas de prevención y freno de los procesos de exclusión social. De ahí la importancia de la existencia de la misma.

Por todo ello, este recurso que se plantea como una medida temporal, persigue dos objetivos primordiales: garantizar la atención y prestaciones adecuadas de las personas usuarias que padecen una enfermedad mental, de acuerdo con las características de la persona y que por diferentes motivos presentan la necesidad de este recurso; y cumple una función de rehabilitación psicosocial, que proporciona un entorno adecuado, semejante y comparable a una vida familiar, donde se facilita el desarrollo de la autonomía y la integración socio-laboral.

 

Esther Escrivà

Coordinadora de AMADEM