Salud Mental y Embarazo

Ilusión. Estrés. Y agotamiento. Embarazo, parto y crianza, mezclan sentimientos contradictorios que, a la vez, se complementan. Al cariño se une la preocupación constante y a la responsabilidad, el aprendizaje mutuo. A este panorama general le sumamos la cuestión de género en salud mental. Según un estudio del prestigioso King’s College de Londressituado entre las cien mejores universidades del mundo, una de cada cuatro embarazadas ha pasado un problema de salud mental como son la depresión (11% de las entrevistadas), la ansiedad (15%), los trastornos alimenticios (2%) o los trastornos obsesivo-compulsivos (2%). Socialmente existe una idealización de la maternidad junto a un estigma de la enfermedad mental materna asociado a ser “una mala madre”. Sin embargo, todas las mujeres durante el embarazo y postparto tienen que adaptarse a numerosos cambios vitales, llegando a experimentar 1 de cada 4 algún tipo de malestar psíquico significativo. Algunos datos a tener en cuenta: Una de cada 5 mujeres presenta algún trastorno mental durante el embarazo o postparto. Una de cada 7 mujeres que son madres por primera vez, va a experimentar algún trastorno ansioso o del estado de ánimo durante el embarazo o en el postparto. Una de cada 100 mujeres presenta depresión postparto. Una de cada 400 presenta un trastorno mental grave. Una de cada 1.000 padece una psicosis postparto, precisando ingreso hospitalario, en mujeres con un trastorno bipolar previo, el riesgo es del 50%. El suicidio es una de las principales causas de muerte materna durante el primer año después del parto. El infanticidio materno durante los primeros meses de vida suele realizarse en el contexto de una depresión grave o de una psicosis postparto, con el fin de proteger a los hijos del sufrimiento (suicidio ampliado). El trastorno mental durante el embarazo o postparto dificulta el establecimiento y mantenimiento de un vínculo materno filial. En la mayoría de países, como en el nuestro, la patología mental durante el embarazo y/o el postparto pasa desapercibida, no se detecta, a pesar de que se dispone de terapias e intervenciones eficaces, y las madres no reciben los tratamientos necesarios para su recuperación. Para ello es necesaria la formación de profesionales en esta área, la inclusión de la evaluación y atención a la Salud Mental en los protocolos de seguimiento del embarazo/posparto. Necesitamos trabajar en equipo, desde los servicios sociales, el equipo médico específico y las asociaciones de familiares y personas afectadas, con el objetivo de prevenir cualquier desenlace fatídico, y mejorar la calidad de vida de las personas.

 

                                                 Luisina Daives. Psicóloga de Amadem