El bloqueo psicológico ante una agresión

En este artículo queremos abordar un tema bastante polémico de este último tiempo: “la manada”, “violación o abuso”, “consentimiento o lucha”, “creer a la víctima” etc.…Y vamos a abordarlo desde un punto de vista psicológico y no jurídico, ya que es lo que nos compete. Tanto en una violación como en una agresión sexual, el impacto psicológico es el mismo, ya que se trata de utilizar la fuerza ante otra persona, y esa persona sentirse y convertirse en objeto ante otro. No hay una reacción común para situaciones donde la persona teme por su integridad física y mental; hay miedo, pero un miedo tan intenso que produce un bloqueo mental, conductual, fisiológico, que cada persona manifestará de una manera. Para todos los que no han sufrido una violación o agresión sexual, sera extraño o difícil de creer, que una persona en esta situación no haga todo lo posible para defenderse o escapar, quizás porque nos han educado para creer que si no hacemos nada, estamos consintiendo y permitiendo que se produzca dicha agresión. Al fin y al cabo, todos estamos programados con el instinto de lucha o huida que se supone que debe activarse en situaciones peligrosas, ¿no? Según esta teoría, si no haces alguna de esas dos cosas, es que no te sientes amenazada, y en el contexto de la violación, eso significa que querías que pasara. Pero NO es real porque, además de luchar o huir, también existe otra reacción natural al peligro de la que no se habla mucho: paralizarse y ensimismarse. Esa parálisis es breve y ocurre en muchas situaciones en las que existe un elemento de miedo o pánico —no poder hablar o pensar en las palabras adecuadas cuando estás nerviosa, por ejemplo, también es parte de ese instinto—. Probablemente está diseñado para ayudarnos a analizar la situación, tomar decisiones no impulsivas y no potenciar la violencia del verdugo. El hecho de que el agresor generalmente es conocido por la victima (porque estadísticamente es lo que pasa y no a la inversa) puede contribuir a la reacción de parálisis. Ensimismarse durante una violación puede servir como otra forma de defensa, después de la parálisis inicial, cuando la víctima cree que no puede escapar de ese peligro. “Ese escape mental te puede proteger del dolor que experimentas en esa situación”. Quizá deberíamos cuestionar los “justificantes” que aparecen en la sociedad cuando una mujer es agredida sexualmente y transmitir desde la educación inicial a todos los niñ@s: haga lo que haga una mujer, haya bebido o no, no la convierte en objeto y sobre todo no cambia el significado de las palabras, porque un NO, SIEMPRE SIGNIFICARÁ NO.

Desde Amadem, ONG por la Salud Mental, trabajamos y luchamos por una Salud Mental digna en donde los abusos, la violencia, y las agresiones no existan entre hombres mujeres y niñ@s, pero por sobre todas las cosas que estos episodios no obtengan ningún tipo de justificación, encuadre o contexto, aunque sea el jurídico.

 

Luisina Daives. Psicóloga de Amadem.