Violencia de Género y Salud Mental

Como cada año, el 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, declarado por la Asamblea General de Naciones Unidas con el objetivo de concienciar y sensibilizar a la población, sobre lo que es una violación de los derechos humanos.

 A partir de un trabajo realizado hace un par de años se descubrió que el 75% de las mujeres con problemas de salud mental han sufrido violencia en el ámbito familiar o en su pareja en algún momento de su vida. El trabajo también apunta a que más del 40% de las mujeres con un trastorno mental grave han sido víctimas de violencia sexual.  La realidad que nos dejan estos números es muy preocupante, ya que además de sufrir la violencia en un porcentaje entre 2 y 4 veces mayor que el resto de las mujeres, en un 40% las mujeres con trastorno mental ni siquiera identifican como violencia los episodios que están padeciendo.

Entre los tipos de violencia que sufren las mujeres cabe diferenciar la psicológica, la física, la sexual, la económica e incluso la institucional, que es la que se da entre personas que se encuentran internadas en una institución. Otras de las cifras alarmantes que arroja este trabajo consisten en que el 25% de las mujeres con trastorno mental grave han sufrido violencia sexual en la infancia, frente al 3,5% del resto de mujeres. Todo esto nos abre un abanico de preguntas, interrogantes y sobre todo desafíos en el ámbito profesional y de asistencia hacia todas aquellas mujeres que tienen un diagnostico mental.

 Por otro lado y no menos importante es que el 50% de los casos los psiquiatras no habían detectado el maltrato producido en el último año.  La importancia de otorgar credibilidad a las mujeres afectadas, ya que en muchos casos su testimonio es rechazado por los profesionales que les atienden por considerar que el problema de salud mental les lleva a episodios de delirios. Sin embargo, los datos confirman que la inmensa mayoría de las denuncias realizadas son reales, y que solo un porcentaje mínimo corresponde a situaciones irreales.

Finalmente creemos que proporcionar formación sobre violencia a los profesionales que atienden a las mujeres con problemas de salud mental es clave en el avance de esta cruda realidad. Se constato que las mujeres que se encuentran en un entorno seguro, son capaces de narrar con naturalidad los episodios violentos que han vivido, y que si encuentran una escucha y un apoyo adecuado, la acción de abordar y reconstruir las experiencias abusivas tiene un efecto terapéutico.

                                                                     Luisina Daives. Psicóloga de Amadem