La Nueva Pandemia

Hay una dura previsión en cuanto a la Salud Mental, y es que se espera que cuando todo esto pase, o lleguemos a la nueva normalidad, sea la depresión y la ansiedad, los trastornos que nos invadan y que dupliquen su presencia en los centros de salud. Es decir, una nueva pandemia, las de nuestra mente y alma. Lamentablemente, el confinamiento, el aislamiento social, la falta de trabajo, las preocupaciones, han provocado en muchos hogares más consumo de alcohol; nos movemos menos, por lo que la actividad física se ve muy restringida; y bastantes alteraciones en la alimentación: se come más grasa, mas azucares, todo esto conlleva unos malos hábitos de vida que por supuesto repercuten en nuestra salud mental. Dejándonos en un estado de alerta constante, desesperanza, tristeza, decaimiento, apatía o mucho nerviosismo. Problemas de sueño, malas relaciones interpersonales, y baja autoestima. Este riesgo afectaría de modo transversal tanto a las personas que se han contagiado y superado al Covid, como a sanitarios, familiares de fallecidos y a la población en general, que entre otras cosas han perdido el trabajo. Entre todos los factores precipitantes que estamos nombrando cabria resaltar: el duelo no superado, estos casos eran ya tremendamente numerosos y ahora, como mínimo, se duplicarán. Es clave procesar y superar un duelo; no tengamos miedo a llorar, a decir lo que más nos duele, a expresar nuestras emociones. Y el miedo a contagiarse será otro factor que puede llevarnos a enfermar, últimamente nos invade el temor extremo de llevar el virus a casa, hay que afrontarlo sino va a provocarnos mayor angustia, mayor malestar, e incluso distorsionar totalmente la percepción de la realidad.  Hay que tratar de evitar obsesionarse con el virus. Y por último toda esta situación nos lleva a planteamientos más profundos en cuanto al sistema sanitario y como abordaremos estas cuestiones, ya que la atención primaria está desbordada, y si a eso le sumamos consultas de 10 minutos con cada paciente entenderemos que los tranquilizantes y ansiolíticos estén a la orden del día.

Apostemos por un cambio en la forma de vida, por hablar, llorar y reír, por atravesar por momentos difíciles cuando sea preciso hacerlo y por tener los cuidados y la prevención necesaria y adecuada en nuestro día a día. Seamos consientes de que esto no ha terminado y que para disminuir las secuelas de la Pandemia, tenemos que ¡cuidarnos, por dentro y por fuera, nosotr@s mism@s!

Luisina Daives. Psicóloga de Amadem

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