¡Por objetivos vitales!

Una vez más, creo que la realidad nos pone frente a nuestra cara, un debate, cuestión, que demanda nuestra atención y afrontamiento. La violencia, agresividad, enfrentamientos, destrozos, llevados a cabo por un grupo de personas, sumamente jóvenes en su mayoría, por no estar de acuerdo (es lo que se deduce porque no lo han manifestado explícita y literalmente) con una sentencia legal. Y aquí es lo que nos gustaría llevar a debate desde nuestro lugar como representantes de la salud mental. ¿Estos jóvenes están bien? ¿Tienen algún diagnóstico en salud mental? ¿Es una manera de decir lo que piensan y de que algo cambie realmente? Estas serán algunas de las tantas preguntas que se formularán en torno a lo que estamos viviendo. Y no tenemos respuestas definitivas claro, pero nos gustaría aclarar que est@s jóvenes no tienen un trastorno mental. Que una persona con un diagnóstico NO es para nada agresiva, ni violenta, puede en algún momento presentar estas características por estar sin medicación o desestabilizada, pero son mucho más agresivas personas que no presentan ningún diagnostico en salud mental, y en el caso  de estas personas que actuar por la encarcelación de Hasel, la agresividad aparece como una emoción mal gestionada, o como conductas de imitación ante la masa, ante “mi grupo de pares”. Entonces, una de las conclusiones que sacamos claramente, es la necesidad imperiosa de que nuestr@s jóvenes tengan un proyecto de vida, un objetivo vital, algo que les motive, que les apasione o que le interese para formar parte de su día a día. No podemos educar, formar o criar personas sin intereses, sin metas, y sobre todo sin posibilidad de expresarse libre y pacíficamente. Tenemos que seguir trabajando por un dialogo pacífico, aunque en él, se debatan posturas totalmente opuestas. 

Ninguna vía que exprese violencia o ataques, de la manera que sea (letras de canciones, poemas, destrozos, golpes, peleas, etc.) será buena, resolutiva y sobre todo no nos llevará a buen puerto…tenemos que esforzarnos por los más jóvenes, por los que seguirán en nuestro lugar, en nuestra sociedad. Por todas esas cabecitas que tienen que vivir, creando proyectos de vidas saludables y satisfactorios, sobre todo para ell@s mism@s. 

                                                                                 Luisina Daives. Psicóloga de Amadem

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